Friday, March 6, 2009

VIGILEMOS


La lectura de hoy se encuentra en Marcos 13:31-37. Aquí, Jesus nos da una seria advertencia acerca de Su segunda venida.


Primeramente, Jesus estableció en esta porción de la Escritura que ninguna de Sus palabras pasaría sin cumplimiento. Esto nos da la certeza de que El no miente ni tampoco se retracta. Lo que ha dicho se cumplirá al pie de la letra. Después, Jesus estableció que aunque nadie sabe la fecha ni la hora en que volverá a la tierra, a nosotros nos conviene mantenernos vigilantes.


Jesus usó el ejemplo de un hombre que sale de viaje y deja a cada sirviente en su casa con una tarea específica. Al portero le mandó que estuviera atento a su regreso. De la misma forma, Jesus nos ha establecido como los porteros en este mundo. Siendo así, nuestro trabajo principal es el de vigilar por Su regreso. Como Sus siervos, Jesus no nos dejó para criticar a otros ni mucho menos para maltratarlos. Jesus no nos dejó al cargo para herirnos o causar divisiones dentro de Su casa. Jesus nos ha dado la responsabilidad de vigilar. Esta palabra significa, “mantenerse despierto durante la noche; estar atento; guardar algo o a alguien bajo cuidadosa observación.” Este es nuestro trabajo como siervos de la Casa del Señor.


¿Estamos cumpliendo con nuestra tarea asignada? ¿Estamos haciendo nuestro trabajo de manera responsable? Debemos mantenernos despiertos durante la noche y debemos estar atentos a las señales que nos indican que el Dueño de la casa está por regresar. Su venida debe ser lo que más guardemos bajo cuidadosa observación. No vaya a ser que el Señor nos encuentre durmiendo. ¡Así que vigilemos!

Tuesday, March 3, 2009

CUIDEMOS DE LOS NIÑOS


La lectura de hoy se encuentra en Marcos 10:13-31. A pesar de que se relatan muchas historias bonitas e interesantes, enfocaremos en la primera que trata con unos niños. La Biblia dice que le trajeron a Jesus muchos niños para que los tocara como señal de bendición. Pero esto molestó en gran manera a los discípulos quienes comenzaron a regañar a quienes llevaban a los niños a Jesus.


De pronto, Jesus se dio cuenta de esto y se enojó contra Sus discípulos y les llamó la atención. Declaró que debían permitirle a los niños acercarse a El ya que de todas formas el reino de los cielos les pertenece a ellos. Finalmente, Jesus estableció que quien no recibe el Reino de Dios como lo hace un niño, no podría entrar en él. Después de estas palabras, Jesus abrazó a los niños y los bendijo poniendo Sus manos sobre ellos.


¡Qué recuerdos tan gratos ha traído esto a mi memoria! Yo era un niño como de seis o siete años cuando recibí a Jesus como mi Salvador y fui bautizado con el poder del Espíritu Santo. No comprendí lo que me había pasado en aquel momento, pero sé que había sido algo que cambiaría mi vida por completo. Algún tiempo después de esta maravillosa experiencia, llegó a nuestra iglesia una mujer que se especializaba en ministrar a niños. No recuerdo su nombre, pero recuerdo que trabajaba como ventrílocua con un muñeco en forma de pajarito. Cantaba cantos que hasta el día de hoy no se me han olvidado y llevó a cabo juegos y actividades que me ayudaron a comprender cuánto Dios me amaba.


Cuando nosotros tomamos el pastorado en Fillmore, CA, la iglesia únicamente tenía un niñito que asistía regularmente a los servicios. En aquel entonces, la iglesia no ofrecía ningún tipo de servicio para los niños. Pero mi meta fue proveer actividades para alcanzar a los niños de nuestra comunidad. Gracias al trabajo de muchos hermanos que amaban a los niños, celebramos Escuelitas Bíblicas de Vacaciones en donde llegamos a recibir a más de 100 niños. También comenzamos el ministerio de Misioneritas y Exploradores del Rey. Todo esto nos ayudó a tocar la vida de niños que necesitaban sentir el abrazo de Jesus.


Hoy en día, Dios nos ha puesto a nosotros como la extensión de Sus manos. Somos nosotros quienes debemos abrazar a los niños de nuestra comunidad y bendecirlos, mostrándoles que hay un Salvador que los ama. Pero no lo podrán ver si no hay gente comprometida a traerlos delante de El. ¿Será usted uno de aquellos que cuide, ame y traiga a los niños a Jesus? ¿O será usted como los discípulos que quisieron empujarlos y alejarlos del Maestro? Recuerde que en cada niño hay el maravilloso potencial de un ministro para Jesus.

Saturday, February 28, 2009

NO PREFIERA A LOS CERDOS


La lectura de hoy se encuentra en Marcos 5 y nos relata varias historias. De estas, la que más ha llamado mi atención es la de aquel hombre gadareno poseído por muchos espíritus inmundos o demoníacos.


Todo comenzó cuando Jesús llegó con Sus discípulos a la región de Gadara. Inmediatamente que desembarcó, este hombre le salió al encuentro. Quien hablaba no era el hombre, sino el espíritu malo que lo había poseído. La Biblia dice que este individuo vivía entre los sepulcros. En aquel entonces, esto sería vivir entre las cuevas y colinas en donde eran puestos los cuerpos de aquellos que ya habían muerto. Todo lo que esta persona hacía era lastimarse a sí mismo con piedras y andar entre los sepulcros dando gritos. Si trataban de atarlo, tenía la fuerza suficiente para romper aquellas cadenas y liberarse. ¡Era un hombre fuera de control!


Aquel espíritu inmundo reconoció a Jesús y lo identificó como “…Jesús, Hijo del Dios Altísimo…” Jesús también demandó que aquel espíritu se identificara preguntando su nombre. El espíritu respondió, “Me llamo Legión porque somos muchos.” Una legión era la unidad básica del ejército romano y consistía de entre 3,000 a 6,000 soldados de infantería incluyendo su caballería. ¿Se imagina lo atormentado que estaba este hombre con tantos espíritus dentro de él? Pero note que Jesús no se asombró del número, sino que les mandó que salieran y lo dejaran libre. Aquellos demonios pidieron a Jesús autorización para entrar en unos cerdos que estaban cerca. Jesús les dio permiso, pero los animales se espantaron tanto que se cayeron al lago y se ahogaron.


Uno creería que esto sería suficiente como para adorar a Jesus. Y a pesar que esta fue la actitud de aquel que había sido poseído por estos demonios, la gente de los alrededores actuó de forma distinta. La Biblia dice que aquellos que cuidaban de los cerdos salieron huyendo para avisar a todos en el pueblo lo que había ocurrido. Cuando los del pueblo llegaron a donde estaba Jesus, se sorprendieron de ver al endemoniado actuando de manera normal y sentado a los pies de quien lo había hecho libre. Esto espantó terriblemente a los habitantes de aquel lugar y le rogaron a Jesus que se fuera.


¡Qué triste que aquella gente hubiera sacado a Jesus de su ciudad! Aparentemente, preferían vivir con un endemoniado que con una persona en su justo juicio. Preferían mantener a miles de sucios cerdos que experimentar la liberación de una persona del poder del diablo. Y prefirieron vivir en sus temores antes que abrazar a Dios Todopoderoso quien puede cambiar todas las cosas. Permita Dios que nosotros no seamos así. Permita Dios que amemos más las almas que cualquier otra cosa. Y permitamos nosotros que Dios haga lo que El quiera, aunque nos cueste un montón de cerdos, para liberar a quienes El ama.

Wednesday, February 25, 2009

JESUS YA NO DUERME


La lectura de hoy se encuentra en Marcos 4. Hay varias historias que se nos cuentan aquí, pero la que llama mi atención es la de los discípulos enfrentando una tormenta mientras Jesús dormía en la barca.

La Biblia dice que Jesús había estado enseñando a las multitudes acerca del Reino de Dios. Les había relatado la parábola del sembrador y de la luz que se pone en alto para alumbrar una casa. Al final del día, Jesús le dio la orden a Sus discípulos, “Crucemos al otro lado.” ¡Que seguridad hay en las palabras de Aquel que todo lo conoce! Lo admirable es que los discípulos inmediatamente obedecieron a Su orden. No cuestionaron ni titubearon, sino que rápidamente se lanzaron a la mar.

Repentinamente se desató una tormenta inusual. Varios de los que estaban en la barca eran pescadores veteranos y acostumbrados a los azotes del viento y a las gigantescas olas. Pero en esta ocasión, algo ocurrió que causó grande espanto y desesperación. Entretanto, Jesús se había acostado en la parte trasera de la barca para descansar. Los discípulos estaban tan espantados que comenzaron a gritar y a pedir Su ayuda. Pero es interesante notar que al acercarse a El, lo hicieron de una forma recriminatoria, “Maestro, ¿no te importa que nos estamos hundiendo?” Jesús se levantó y le habló al viento y al mar dándoles la orden de que se calmaran. Los dos obedecieron al momento y hubo gran paz.

Hoy en día, estamos atravesando momentos difíciles y complicados. La crisis financiera ha tocado a todos y nos encontramos en medio de un mar turbulento azotados por vientos que pudieran hundir nuestra barca. Pero, ¿acaso no está Jesús con nosotros? Si es así, ¿Por qué temer entonces? Es normal sentir temor. Y es eso exactamente lo que nos debe llevar a pedirle a Jesús de Su ayuda. Pero no lo hagamos de forma grosera ni con soberbia. A Jesús le importa todo lo que ocurre en nuestra vida. Tanto le importamos que prefirió morir antes que nosotros pereciéramos. Entonces tome ánimo este día. Llame a Jesús en medio de su desesperación y El dará la orden para que los vientos y la mar se calmen. El lo puede hacer. Lo que falta ver es si usted se lo pedirá. Y recuerde también, que Jesús ya no duerme ni se cansa. El siempre está atento.

¿QUE CLASE DE CRISTIANO ES USTED?


La lectura de hoy se encuentra en Hechos 24. Pablo ya había sido acusado de profanar el Templo y había sido arrestado para evitar un motín. Félix era el gobernador de aquella región para ese entonces y decidió escuchar el caso que había sido formulado contra Pablo. El sumo sacerdote Ananías llegó a Cesarea con un grupo de ancianos y un abogado llamado Tértulo para que los representara.


Es interesante notar que cuando se le dio oportunidad de hablar al abogado, se deshizo en palabras de admiración por el gobernador. Eventualmente presentó su acusación contra Pablo estableciendo que era “una plaga que por todas partes anda provocando disturbios entre los judíos. Es cabecilla de la secta de los nazarenos. Incluso trató de profanar el templo; por eso lo prendimos.”


Cuando Félix le otorgó la palabra a Pablo, este se defendió estableciendo que en ningún momento se le encontró discutiendo ni promoviendo motines. El había sido arrestado en el Templo después de haberse purificado. Su única intención al venir a Jerusalén era la de ofrecer ofrendas y donativos para su pueblo. Lo que nunca negó es que el adoraba al Dios de sus antepasados. Y dejo bien claro también que la única razón por la que había sido detenido era porque creía en la resurrección de los muertos. Hasta este punto le escuchó Félix y luego dispuso que escucharía el resto cuando hubiere llegado el tribuno Lisias que había arrestado a Pablo.


En varias ocasiones Félix mandó llamar a Pablo para escucharlo, pero su verdadera intención era que Pablo le ofreciera dinero para ser liberado. Tristemente para Félix esto no ocurrió y después de dos años en el poder, fue reemplazado por Porcio Festo sin que Pablo fuera dejado libre.


¡Qué triste es encontrar a este tipo de personas aún hoy en día! Es gente que no está satisfecha con su propia búsqueda de Dios. Son personas que se auto proclaman conocedoras del mensaje divino, pero la verdad que nunca han oído a Dios hablarles. Personas que se han llenado de supuesto conocimiento, pero que en verdad están vacíos y huecos. Estos son los que aún hoy dañan la iglesia y sus ministros. Atacan con ferocidad y sin tocarse el corazón y su única intención es impedir el mover de Dios porque no lo comprenden y no lo aceptan. Pero que Dios nos diera más hombres y mujeres como Pablo que estuvo dispuesto a sufrirlo todo por amor a Cristo. Nunca se avergonzó y aunque sabía que las cosas iban a empeorar para él, no se dio por vencido. ¿Es usted un cristiano como aquellos líderes religiosos? ¿O es usted un cristiano como Pablo?

Tuesday, February 24, 2009

DIEZMAR O NO DIEZMAR


La lectura de hoy se encuentra en Levítico 27:30. Dios claramente estableció el requisito del diezmo de todo y cuanto una persona cosechara como fruto de la tierra.


Hoy en día, existe tanta gente en contra del diezmo. Muchos argumentos han surgido estableciendo que ya el diezmo es algo inventado por los hombres y no requerido por Dios. Uno de los argumentos más fuertes lo hacen aquellos que dicen que el diezmo fue establecido por Dios como parte de la Ley de Moisés. Sin embargo, este argumento es falso y errado. La Biblia nos enseña en Génesis 14:20 que Abram pagó sus diezmos al sacerdote Melquisedec. Es interesante notar que la Ley aún no había sido establecida y ya Abram cumplió con esta responsabilidad divina. De la misma forma, cuando Jacob huía de su hermano Esaú hacia Harán, se acostó a dormir en un lugar donde tuvo un sueño extraño. Veía una escalera que llegaba al cielo y de ella subían y bajaban ángeles. Al final de aquella escalera estaba Dios mismo y le habló a Jacob prometiendo guardarlo y prosperarlo. Cuando Jacob despertó, consagró aquel lugar a Dios y dijo, “…y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” Nuevamente, esto fue muchos años antes que la Ley se estableciera y ya estos hombres de Dios se habían comprometido a pagar sus diezmos.


Otro argumento que la gente hace es que el diezmo se lo gastan o se lo quedan los pastores. Es importante entender que para eso exactamente fue que Dios estableció los diezmos. La tribu de Leví fue elegida como nación sacerdotal para Israel. Cuando el pueblo tomó posesión de la Tierra Prometida, a Leví no se le dio heredad en medio de sus hermanos. Dios estableció que “…he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.” Aún hoy, los siervos de Dios dependen del diezmo para suplir su salario. Lógicamente que han habido serios abusos. Pero esto no debe ser usado como una generalización. Esta es la forma en que Dios ha provisto para el sostenimiento de aquellos que le sirven y que trabajan en Su obra. Además, piense usted por un momento. ¿Le gustaría que su salario dependiera de lo que otros aportan? De acuerdo a un estudio desarrollado por el Grupo Barna, menos del 10% de cristianos que regularmente asisten a una iglesia dan su diezmo. ¿Y usted cree que así puede un pastor hacerse rico?


Sin duda que los argumentos son muchos y las excusas también. Pero para Dios nada de esto tiene valor alguno. El ha dado la orden que demos nuestro diezmo de todo lo que adquirimos por medio de nuestro trabajo. Y también ha prometido bendecirnos en grande manera si le obedecemos. Dejemos a un lado nuestras quejas y pleitos con Dios y obedezcamos Su Palabra. Aunque los hombres fallen, El nunca lo hará.

Friday, February 20, 2009

¿QUE DEBO HACER SEÑOR?


La lectura de hoy se encuentra en Hechos 22. Se nos cuenta la historia de Pablo una vez que fue arrestado en Jerusalén. Los judíos demandaban su muerte, pero Pablo encontró aquí la perfecta oportunidad para hablar acerca de cómo Jesús lo había salvado. Al principio no lo querían escuchar. Pero al oírlo hablar en arameo, toda la gente hizo silencio.


Pablo les dijo de su trasfondo familiar y educacional. Estableció su identidad como judío que había nacido en Tarso, pero había sido criado en Jerusalén. Había sido educado por Gamaliel, un prominente maestro de la Ley de aquel entonces. Sin comprender el plan de Dios, Pablo se había dado a la tarea de perseguir a los cristianos con gran furia y celo religioso. El pensaba que con esto estaba agradando a Dios. Aún había pedido cartas de extradición para traer a la fuerza a todo judío creyente que encontrara en Damasco.


Mientras iba a esa ciudad, tuvo un encuentro genuino con Jesús. Al mediodía, mientras caminaba, apareció una luz fuerte que lo rodeó. Y luego oyó una voz que deseaba saber por qué Pablo lo perseguía. No sabiendo quién le hablaba, Pablo preguntó, “¿Quién eres, Señor?” Y fue allí donde Jesús se le presentó. Es curioso notar que los acompañantes de Pablo pudieron contemplar el resplandor, pero no escucharon la voz del que hablaba. Finalmente Pablo se rindió con estas palabras, “¿Qué debo hacer, Señor? Jesús le dio instrucciones claras de entrar a la ciudad hasta que recibiera más información. Pablo tuvo que ser guiado por los que iban con el ya que debido al resplandor había quedado ciego. Eventualmente llegó a verlo un hombre llamado Ananías que oró por Pablo para que de nuevo recibiera la vista. Y finalmente le dio el llamado a ser predicador a los gentiles.


Cuando los judíos escucharon esta última parte del mensaje, se enfurecieron y comenzaron a amotinarse y a demandar que Pablo fuera ejecutado. Debido a esto, el comandante romano mandó remover a Pablo de aquel lugar y a azotarlo para sacarle la verdadera razón por la que todos estos judíos querían matarlo. Una vez que Pablo fue atado, pero antes de ser azotado, Pablo declaró que era ciudadano romano. El comandante romano inmediatamente mandó soltarle de sus ataduras ya que la ley romana prohibía azotar a sus ciudadanos. Sin duda que Dios cuida de los que le pertenecen. Pablo había nacido con el privilegio de la ciudadanía romana. También había sido educado en todo en cuanto a la Ley de Moisés y los Profetas. Esto le otorgaba pleno conocimiento de lo que Dios quería hacer con los gentiles.


De la misma forma, todo y cuanto nosotros tenemos y hemos logrado, es parte del plan de Dios. Aún las experiencias más tristes y difíciles de nuestra vida pueden servir de mucho en las manos de Aquel que nos diseñó. Y sabemos que en Sus manos, nuestro futuro está bien protegido y asegurado. Rindamos todo a El y luego preguntémosle, “¿Qué debo hacer, Señor?”